Descubre la verdad…sobre la mentira

Es importante conocer cómo funciona el cerebro cuando miente ya que esto nos ayudará a probar nuestra habilidad para diferenciar la realidad de la ficción. Para esto debemos conocer con qué frecuencia mentimos, por qué mentimos y qué es lo que sucede en nuestro cerebro.

Nuestro cerebro está diseñado para saber cuándo ocultar la verdad puede ser beneficioso, ya se trate de una mentira piadosa o un engaño que pueda tener grandes repercusiones. Todos mentimos y tenemos nuestros motivos y justificaciones, y muchas veces el cerebro prefiere racionalizar una mentira que decir la verdad.

Estudios revelan que el 60% de las personas a las que conocemos dicen alrededor de 3 mentiras en los primeros 10 minutos de conversación. Esto se da ya que muchos nos mentimos a nosotros mismos y queremos dar una buena impresión cuando conocemos a alguien.

Se pueden encontrar varias técnicas para descubrir si alguien nos miente, por ejemplo, se cree que si alguien no te mira a los ojos está mintiendo; pero solamente basados en el movimiento ocular no se puede afirmar que alguien no nos dice la verdad.

Expertos en polígrafos afirman que existen varios motivos por las que no decimos la verdad: mentimos porque no queremos lastimar a la otra persona o porque queremos que nos vean mejor, podemos mentir para ocultar algo que ya hicimos o incluso para guardar las apariencias. Todo el mundo miente en algún momento de su vida.

Mentir es una señal de desarrollo cognitivo en la infancia temprana y algunos estudios demuestran que los niños podrían terminar siendo más exitosos de adultos. Como adultos mentimos y esperamos que nos mientan, sin embargo, los seres humanos prácticamente nacen para mentir. Por ejemplo, los bebés de hasta 6 meses de edad mienten pretendiendo que tienen hambre cuando lo que en realidad quieren es atención.

Los humanos no son la única especie que engaña. Existe un estudio sobre primates que relaciona el tamaño del cerebro con mentir, y resuelve que entre más grande el neocortex mayor es la capacidad del primate para poder engañar. Por lo tanto, siendo los humanos los primates que tienen los cerebros más grande y complejos, su capacidad de mentir es altamente desarrollada.

Algunas veces las personas actúan de manera extraña cuando mienten porque el cerebro regula nuestro comportamiento, y mentir pone al cerebro en un estado funcional extremo. Mentir es una actividad compleja ya que incrementa la actividad en la corteza prefrontal, la zona del cerebro que se encarga de realizar varias actividades a la vez. Cuando mentimos el cerebro tiene que trabajar en dos tareas cognitivas, ya que hay que suprimir la respuesta automática para decir la verdad y después hay que fabricar la mentira. El cerebro trabajo mucho más duro para mentir que para decir la verdad.

Las mentiras no siempre se tratan de decir algo que no sea verdad, se puede mentir sin decir una palabra. Por ejemplo, una sonrisa falsa es una de las mentiras no verbales más comunes. Una sonrisa verdadera hace que los músculos alrededor de los ojos se contraigan y generen arrugas, ya que involucra la zona del cerebro que se relaciona a las emociones; pero una sonrisa falsa activa la corteza motora la parte del cerebro que controla el movimiento voluntario.

No existe un método infalible para determinar cuando alguien nos miente, sin embargo, es más importante saber diferenciar las mentiras “blancas” de aquellas que pueden lastimar a otras personas o a nosotros mismo.

Basado en “Brain Games”  de National Geographic

Imagen de pixabay.com

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