¿Cómo lograr que los demás piensen como nosotros? 1/3

Para ganar una discusión lo mejor es evitarla 

A ninguna persona le gusta que discutan su opinión, por lo tanto para sacar el mejor provecho de una discusión es evitarla. A veces en una discusión podemos tener la razón, pero nunca ganaremos la buena voluntad de la otra persona.

Una discusión no soluciona las diferencias, sino la diplomacia y un aprecio sincero por el punto de vista de los demás, como se había mencionado en la entrada anterior. Como decía Abraham Lincoln, no se debe perder el tiempo en discusiones ya que siempre la otra persona estará dispuesta a defender su punto. En su lugar se debe ceder y dejar en claro el punto de vista de las dos partes sin atribuir ninguna predominancia.

Para evitar que una conversación se convierta en discusión se debe tener en cuenta algunos aspectos:

  • Aceptar el desacuerdo y entender la opinión de los demás.
  • No dejarse llevar por la primera impresión que casi siempre es basada en instintos.
  • Controlar el carácter para no perder la razón y estar dispuesto a escuchar. El escuchar permite entender el punto de los demás.
  • Identificar las áreas en las que se está de acuerdo y exponerlas abiertamente.
  • Buscar los puntos en donde se pueda admitir nuestro error y disculparse, esto disminuirá la actitud defensiva de la otra persona.
  • Disponerse a analizar las ideas de la otra persona ya que puede tener razón.
  • Agradecer las opiniones de los demás por su interés.
  • Proponer continuar con el tema en otro momento para que los dos tengan tiempo de pesar el problema.

Es importante siempre mantener la calma y no exasperarse innecesariamente ya que cuando dos personas no se comunican adecuadamente, sólo genera ruido y malas vibraciones.

Se debe demostrar respetos por las opiniones de los demás

No se debe basar una conversación en demostrar que la otra persona está equivocada, y nunca empezar expresando que se va a explicar y demostrar algo, ya que esto hace que la otra persona se predisponga a luchar antes de que empiecen a hablar, y equivale a decir que sabemos más que los demás.

Si la intención es demostrar y explicar algo, se debe tener la destreza de hacerlo sutilmente y enseñar cosas nuevas como si les fueran olvidadas solamente. Es mejor empezar una conversación explicando que se piensa de otro modo para no generar insatisfacciones y malestares en la otra persona.

Debemos aprender a comprender la opinión de los demás antes de hacer una evaluación o un juicio, de esta manera la conversación fluirá de mejor manera. Además, no se debe decir explícitamente a la otra persona que se equivoca ya que esto provoca enfado y desacuerdo.

Por el contrario, se debe anticipar que nosotros quizás nos equivoquemos ya que esto dará a la otra persona el deseo de ser tan justo como nosotros y le hará admitir que también él puede equivocarse.

Si nos equivocamos debemos admitirlo rápidamente

Si detectamos que estamos en un error, es preferible ganar ventaja y admitirlo nosotros mismo ya que es más fácil a que un tercero nos censure. De esta manera ganamos la oportunidad de reconocer que nos equivocamos y le quitamos la razón de hablar a los demás.

De la misma manera en que cuando tenemos razón debemos tratar de atraer a los demás hacia nuestra manera de pensar, cuando nos equivocamos debemos ser honestos y admitir con entusiasmo que estamos en un error. Esto, además de ayudar a resolver el problema, genera una satisfacción al tener el valor de admitir nuestras equivocaciones.

Cualquier persona puede tratar de defender sus errores y llevarse la razón, por esto motivo, debemos estar encima de esta clase de personas y asumir nuestras equivocaciones, llevándonos un sentimiento de nobleza y exaltación.

Siempre empezar de forma amigable

Sin duda, a nadie le gusta cambiar de idea y no es posible lograrlo a través de la fuerza, pero si se es suave y amable es más probable que logremos que piensen como nosotros.

Iniciar una conversación de forma amigable ayuda a lograr una conexión y comprender por qué se da el desacuerdo. Además, ayuda a darse cuenta que los puntos en los que se está de acuerdo son mayores, y con paciencia y el deseo necesario se puede llegar a un conceso.

Si se quiere ganar el deseo de alguien para trabajar con nosotros, primero se debe convencerlo de nuestra sinceridad y predisposición a lograr resultados.

Citando a Lincoln nuevamente, la suavidad y la amistad son más poderosas que la furia y la fuerza para resolver un conflicto.

Basado en “Cómo ganar amigos e influir en los demás” de Dale Carnegie

Imagen de pixabay.com

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